velada

me gusta la gente que valora una noche -querría decir “velada” pero suena cursi y no sé si quiero sonar cursi, a pesar de seguir queriendo usar “velada”- por cómo se ha sentido compartiendo desayuno.
o la que te cuenta que su amor nuevo se atusa el pelo así o asá. me gusta la gente que se deja sorprender, que se sienta a tu lado abriendo el pecho, que vive ese rato como si fuera para siempre. que está. que le da la vuelta al teléfono, que lo guarda, que prefiere mirarte a los ojos que ojear stories sin ton ni son. me gusta la gente que no tiene sentido del ridículo. me gusta querer sin pensar si ese amor va a durar hasta la media noche o patodalavida.

hoy he conocido a una pareja que lleva siéndolo 13 años. creo que ninguna de mis relaciones ha superado los 3 años. y no, Frédéric; el amor dura siempre que exista la voluntad de amar. y yo he amado, vaya que sí. y me han amado. y me he parado a pensar en las cosas por las que estoy agradecida. en lo que me quedo de todas esas historias. y he pensado en ti, en la de horas que me pasé mirándote a los ojos mientras me hacías la crónica del último viaje; y en lo irremediable que es, todavía, enamorarse de ti cada vez que te leo. porque es imposible no enamorarse de alguien que cuenta buenas historias. y en ti, por esconderme notas bonitas por casa. y en ti, por añadir “porque eres libre” a un te quiero, cambiando para siempre las reglas del juego. y en ti, por saber marcharte sin hacer aspavientos cuando ya nos habíamos llenado de sal y de sol. y en ti, por ayudarme a volver cuando no encontraba la brújula. y en ti, por ayudarme a ver lo fácil que es todo si apartas los miedos y empiezas a jugar en equipo. y en ti, por un solsticio de amor en parís que saltó al mar y que nos hizo libres. porque de qué modo podría entenderse el amor si no es desde la libertad. y en ti, por enseñarme todo lo que no es amor. y en ti, por pedirme que no me llevara el cepillo de dientes al marcharme. y en ti, por saber qué me gusta desayunar. y en ti, por abrazarme la noche en la que se me rompieron todos los nudos.

y en mí, por querer siempre sin plan b.

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