backpacking para dummies

Qué pasa cuando tienes que preparar una mochila para pasar 10 días haciendo trekking en Nepal. Voy a reformular la pregunta: qué pasa cuando tienes que preparar una mochila para pasar 10 días haciendo trekking en Nepal y NO HAS HECHO TREKKING EN TU VIDA.
Os lo digo ya: que entras en pánico.
Porque, además, sabes que vas a tener que llevar la mochila -una mochila que tampoco tienes, obvio- a cuestas durante una media de 7 horas al día. Vale. Más pánico.
Bueno, pues eso es lo que me pasó justo hace un par de meses. Empecé a preguntar a amigos, busqué información en internet, hice lo que pude y me marché rezando por haber acertado.

Y mientras estaba allí pensé que al volver tenía que escribir un post. El que me habría gustado leer antes de hacer la mochila. El post de alguien -de alguien que es mujer, añado- que no tiene ni puñetera idea de montaña.
Empiezo por el que fue el mayor aprendizaje: light packing.
Porque cuando empecéis a meter cosas en la mochila diréis: “boh, pero si esto no pesa ni 600 gramos. qué más da.”
Spoiler: DA. Y da mazo, además.

Así que voy a hacer mi propia lista, por si ayuda a alguien y para que mi yo del pasado se sienta orgulloso de mi yo del presente y mi yo del futuro no cargue más peso del necesario. Hay otras marcas, mejores y peores. Más caras y más económicas. Pero estas fueron las que decidí usar yo. La temperatura del lugar al que estéis viajando también afectará, claro.
Nosotros subimos desde Syabru Besi a Kyanjin Gompa a principios del mes de octubre.

Estas son las cosas que me hiceron el viaje más fácil:
Botella Lifestraw. bebo muchísima agua y me preocupaban mucho dos cosas: generar un montón de plástico en un país en el que la gestión de residuos es prácticamente inexistente y no tener acceso a agua potable en los pueblos más remotos. Porqué no me decanté por las pastillas potabilizadoras: soy un desastre con las cantidades y con el tiempo (tantas pastillas x tantos litros de agua y esperar media hora antes de beber) y no me gusta el sabor que le dan al agua. ¿Por qué Lifestraw? porque una parte de lo que pagas al comprar la botella está destinado a instalar potabilizadores en países que lo necesitan. vi algunos de ellos durante el trekking y me hizo especial ilusión. La botella es la leche. Ocupa lo mismo que cualquier botella de excursionista y el filtro potabilizador es, a la vez, la pajita por la que bebes. Con lo cual sólo tienes que agarrar agua de donde sea: ríos, grifos… y beber. Sin esperar, sin malos sabores y sin enfermar. El filtro aguanta unos 1000 litros y cuando su vida se termina, el agua no sube por la pajita. Así que es imposible beber agua en mal estado.

Mallas térmicas. Dormía con mallas y camiseta térmica de manga larga. Y nada más. Las mallas eran de lana merina, que no pica, es anti-microbiana, no huele y se seca bastante rápido. Usaba una camiseta de manga corta que era perfecta para caminar por las zonas donde hacía más frío. La larga es demasiado, pero yo no soy demasiado friolera.

Zapas vs. botas. Yo me decanté por estas, un modelo de caña baja porque las botas suelen molestarme. Compré un número más del que uso normalmente (eso los montañeros lo sabrán, pero yo no tenía ni idea. en zapato de montaña SIEMPRE un número más). La suela tiene un agarre estupendo, son goretex y no pesan demasiado. No he tenido ni frío ni calor, ni una rozadura y se adaptaron fenomenal a todos los terrenos.

Toalla microfibra. No siempre os podréis duchar y no siempre hay toallas en los guesthouse. Estas son las que menos pesan.

Bolsas estancas. Yo llevé un par y las usaba para meter allí lo que estaba mojado o sucio y mantenerlo alejado del resto de ropa limpia y seca. Se agradece, de verdad.

Kindle. Pesa menos que un libro y puedes llevar dentro mucho más de los que te dará tiempo a leer.

Detergente concentrado. Lo encontré en Londres y nos salvó la vida en la montaña. Pensad en, por ejemplo, unos calcetines después de andar 7 horas.

Estas son las cosas que no volveré a meter en la mochila:
– Saco de dormir. Pesa casi 1kg y en TODOS los guesthouse tenían mantas. aquí la ropa térmica es clave, eso sí. Y si sois un pelín delicados con meteros en sábanas desconocidas, comprad una sábana de seda para saco de dormir. suena fancy, pero es bastante útil y pesa muy poco.
– Libros en papel.
– Aparatos electrónicos. Casi nunca hay electricidad. Yo llevaba una batería externa con la que cargaba el teléfono y poco más. Y si es solar muchísimo mejor.

Ropa:
– Dos pantalones North Face, uno de ellos con posibilidad de transformarlo en pantalón corto.
– Dos camisetas dry fit de manga corta.
– Un polar adidas, que pesa nada.
– Dos camisetas térmicas: larga y corta.
– Unas mallas térmicas.
Calcetines con buen ajuste para evitar rozaduras.
Sujetadores deportivos que no presionen demasiado.
– Cortaviento.
– Plumas plegable North Face.
– Gorro.

Neceser:
– Desodorante.
– Mini-gel de ducha 2en1. Que sirva como champú y como gel.
– Cepillo de dientes y mini-pasta.
– Tampax y/o compresas. En la ciudad es fácil encontrar, en la montaña no.
– Papel higiénico. Os acostumbraréis a llevar un rollo siempre encima. Sobre todo si sois chicas.
– Cuchilla. Esto es opcional, claro.
– Crema solar y crema hidratante. El sol en la montaña es matador.
– Bálsamo labial. Por lo mismo que el punto anterior.
– Toallitas húmedas.
– Sanitizer.

Botiquín:
– Ibuprofeno.
– Antitérmico.
– Suero.
– Fortasec.
– Monurol.
– Tiritas.
– Crema antirozaduras.
– Manta térmica o de rescate.

Escribí esto al terminar el trekking y me apetecía compartirlo, para que no se me olvide:

“Yo, que no había hecho trekking jamás, me he pasado 7 días subiendo y bajando por caminos imposibles con una mochila de unos -innecesarios- 8kg.
Ha habido duchas de agua fría, dolores de espalda, algunas fiebres, dolor de cabeza. Ha habido también caídas y quejas. Y ahora que acaban las montañas y volvemos a la ciudad sé seguro que repetiré. Porque de no haberlo hecho me habría perdido toda la gente buena que hemos conocido en los guesthouse, los niños que nos han regalado abrazos, los porters que aparecían cargando kilos y kilos y que nos hacían reflexionar cada vez que queríamos quejarnos del peso de nuestras mochilas, mi equipazo (Josep, Keno, Arnau) y nuestros hermanos adoptados Vincent y Vincent (aka french fries). Ahora volvemos al ruido de Kathmandú pero la aventura no ha hecho más que empezar. Namasté.”

Leave your comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *