No glitter today

Siempre vengo aquí a hablar de lo que me gusta. De todo lo que me hace feliz. Porque, a fin de cuentas, Instagram es una ventana al mundo de Willy Wonka, a la mente de Wes Anderson, a la purpurina. Y me gusta que así sea. Pero también soy una firme defensora de la sinceridad y hoy no puedo pensar en purpurina.
Estoy enfadada y estoy triste. Me entristece mucho que la gente que no quiere irse se vea obligada a hacerlo por un monstruo gigantesco al que hemos decidido llamar cáncer. Y cuando eso pasa -y es cada vez más frecuente- me enfada todavía más escuchar a gente que no quiere cumplir años. Y, de un tiempo a esta parte, otra cosa que también me enfada es tener que escribir a mis amigos para ver si están bien. Para ver si algún descerebrado, durante su ira, ha conseguido hacerles daño. JODER. A los amigos hay que escribirles para decirles que les quieres y que tienes ganas de compartir un vino con ellos. No para ver si han sobrevivido. Y no, la violencia no puede curarse con más violencia. Y no, no es la muerte lo que me asusta. Eso es algo que forma parte de la vida. Lo que me enfada muchísimo es que alguien decida sobre la vida de los demás. Independientemente del nombre que tenga ese monstruo. Y escribo esto rodeada de vida. Porque ese es el único antídoto: vivir.

[Esta entrada fue publicada en Instagram]

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