Sorry not sorry

Pasa una cosa y es que los días previos a tener la regla el cuerpo se prepara. Y eso incluye un sinfín de alteraciones físicas y psíquicas. Pero en mi caso, además, el primer día de regla muero de dolor. Unas punzadas a veces más intensas a veces menos. Bajadas de hierro, debilidad, dolor abdominal, lumbar. Y eso cambia mi estado de ánimo, mi humor y hasta mi capacidad de concentración. Durante la adolescencia tomé pastillas para ayudar a mis ovarios a regularizarse. Dejé de hacerlo porque sentía que mi cuerpo se quejaba. Los efectos secundarios eran demasiado. Pasé a paliar el dolor de los primeros días de cada regla con analgésicos. Y mientras duraba el efecto podía hacer vida “normal”. Hace un año decidí reducir el uso de medicinas y no tomarlas si no quedaba más remedio. Desde entonces, un día al mes, me quedo en casa. Aplico calor y respiro. El dolor sigue siendo intenso pero trato de aceptarlo y dejo que sea mi cuerpo quién trabaje, a cambio de darle descanso y calma. Nota: no, no siempre consigo evitar los analgésicos el primer día.

Durante los años de instituto me daba vergüenza hablar de ello. Lloré de dolor mil veces y a pesar de eso, parece que no era un motivo de peso para faltar a clase. Años más tarde tuve que irme del trabajo directa a urgencias porque el dolor era insoportable. Incluso la ginecóloga que me asignaron juzgó mi visita antes de atenderme. La recuerdo diciendo, mientras escribía en mi historial:
– Entonces lo que me estás diciendo es que has venido a urgencias por un dolor menstrual.
– Sí, doctora, he venido a urgencias por un dolor menstrual que no me permite apenas caminar y que no están paliando los analgésicos. He venido porque yo ya no sé qué es normal y qué no lo es. Porque no sé si algo va mal en mi cuerpo, porque siento que este dolor -y créame, estoy acostumbrada a lidiar con el dolor menstrual desde los 13- es anormalmente intenso. He venido a pesar de tener una voz en mi cabeza que repetía: “¿no va a ser demasiado ir a urgencias por un dolor menstrual?”. Pero he venido. Y me he alegrado al ver que era una mujer quién iba a atenderme. Todo eso es lo que ha pasado, doctora. PUEDE ANOTARLO.

Obviamente no le dije nada de eso. Porque esto pasó hace algunos años y porque estaba rodeada de estudiantes que me miraban con cara de: “¿para esto me voy a pasar yo estudiando media vida, neno?”. Lo siguiente fue muchísimo más divertido. Pasé a la camilla y allí estaba yo, con las piernas puestas en los estribos. En calcetines. Con una toallita minúscula que no sirve de nada cuando estás tumbada en un sitio que te obliga a tener las piernas abiertas. Duda seria: ¿para qué nos dan esa toallita hecha del material del que están hechos los tangas de los spas?. En cualquier caso, allí estábamos la doctora empática, los estudiantes apáticos, mis calcetines y yo. Ella, sin levantar los ojos del monitor dijo: “este es el ovario normal de una mujer de 27 años” pasó al otro ovario y sin modificar el semblante dijo: “y esto es un tumor de unos 7 centímetros”. Recogió sus aparejos y me dijo: “bien, ya puedes vestirte”. Me vestí, pedí hora a mi ginecólogo y lloré -en silencio- en el taxi. Desde ese día sé que mis ovarios miden unos 12 centímetros, que los tumores pueden ser benignos, que hay que escuchar al cuerpo y que normalizamos demasiado el dolor menstrual. El tumor, al final, se fue tal y como vino. No he vuelto a urgencias.

La semana pasada volví a llorar de dolor, respiré, me puse una bolsa de agua caliente, me tumbé, me senté, caminé y terminé tomando analgésicos. Y a pesar de lo que nos toca vivir todos los meses, nos seguimos pasando los tampones unas a otras como si fuéramos narcotraficantes. Los escondemos bajo la manga cuando tenemos que ir al baño. Y sí, a algunas mujeres la regla nos altera. Duele. Mancha. Es incómodo. Nos afecta. Y no entiendo porqué nos cuesta tanto hablar de ello.

  1. Lizbeth

    Pense que era la unica que sufría con la menstruación , a la mayoria de mis amigas o conocidas les va todo bien y cuando les platico sobre lo que me pasa me miran con cara de loca :/

    Responder

Leave your comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *