Vivir

Cualquiera que me conozca, conoce también a mi tía. Eli. Diseñadora gráfica, fan de la música brasileña, de Mallorca, de Bowie, de la feria de Abril, del arte y del jamón con vino y con amigos. Y de vivir. A los Peña nos gusta mucho vivir, qué sé yo, por si acaso.
Y en esas estábamos cuando me llamó para decirme «Nena, sigo en Mallorca. Me estuvo doliendo un poco la pierna estos días, que igual es por las excursiones que nos estamos marcando, pero cuando vuelva a Barcelona me paso por el médico a ver qué».

Tardamos un par de llamadas más en empezar a usar una palabra de esas que suenan mal aún sin saber qué carallo significan. «Lipo-qué?», «liposarcoma«. Lo que vino después de eso fueron dos años en los que las sesiones de quimio se mezclaban con todas y cada una de las celebraciones que se nos ocurrían. Al inicio lo celebrábamos todo en la calle, en los bares, de viaje o en casa. Las celebraciones no son cualquier cosa, hay que tomárselas muy en serio. Tanto como las operaciones, la quimio y hasta la silla de ruedas. Esa que hizo que mudáramos nuestras fiestas a la residencia desde la que seguíamos viviendo. Verbenas, cumpleaños, las meriendas del Mauri, agua de Llucalcari. Por allí pasó de todo.

El 3 de julio teníamos que soplar 40 velas, las suyas. Y el 30, la mitad: las mías. Ese día cantamos y acordamos celebrar los dos cumpleaños juntas cuando estuviera ella un poco más flamenca. Aquí o en NYC, que lo teníamos pendiente. La semana siguiente se fue, con la cabeza alta, no sin antes recordar que ella lo que quería era que la llevaran a su roca y que se bailara y se bebiera como si no hubiera mañana. Y se hizo, claro. A los Peña no se nos lleva la contraria.

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Con esa lección de vida le ponen a una el listón muy alto, la verdad. Así que ahora todos los que la queremos tenemos que celebrar y vivir su parte. Que ya se encargó ella de dejar partes de su arte repartidas por ahí para que, si algún día se nos olvida que a esta vida hemos venido a vivir, entremos en razón. Y yo le doy las gracias todos los días por ello. Y sí, soplo las velas cada año con mis pulmones, pero con su aire. Y he hecho todos los viajes que nos prometimos y sigo viajando feliz de descubrir cosas juntas, aunque ahora vuele con un solo billete.

Hablaba estos días con un amigo sobre el duelo. Y decidí escribirlo, desde el inicio. Porque hablarlo me ayudó a curar y porque me habría ayudado leerlo en su momento. Y para que nunca se me olvide.

«Esto cada uno lo lleva como puede, que ya es bastante», le dije. Hay gente que decide cambiar de ciudad, de casa o de rutinas. En mi caso, estuve cerca porque no supe hacerlo de otra manera.
Cuando ella se fue tuve que volver a muchos sitios a los que me dolía mucho volver. Porque era muy pronto y era muy triste. Y ella no estaba allí al abrir la puerta. Me sentía sola, me dolía el corazón y lloraba tanto que pensé que no podría llorar nunca más. Con el tiempo descubrí que aquello me ayudó mucho. Me sirvió para entender qué coño estaba pasando. Porque no lo entiendes, cómo vas a entender algo así. Hasta que llega la rutina y te enseña que ya no está. Y que eso es un dato y no una variable. Y yo, que siempre suspendí mates, tuve que aprenderme esa lección a base de repetirla muchas veces.

Ahora me quedo con todo el aprendizaje que me llevé, que es infinito. Y con todo lo que se quedó de ella en mí, que es muchísimo. Y cuando hablo de ella lo hago desde el orgullo, desde la risa, desde el amor. Y, a pesar de echarla de menos cada día, lloro menos.

«Lo único que necesitas es tiempo, -le dije- porque es lo único que puedes hacer. Y seguir viviendo.»

  1. laura

    Espectacular. Gracias por este texto, de verdad

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    1. misshedwig

      Gracias a ti por leerlo, Laura! Un abrazo 🙂

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  2. marco

    Gracias por este recuerdo de Eli. Fue una mujer vital y una amiga atenta y pendiente de sus amigos hasta su último día. Enhorabuena a ti por tu blog y por todo lo que haces. Ahora veo, con mucho retraso, que ella está allí contigo. Un abrazo. Marco

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  3. momi

    Preciosa; hoy he ido a ver a Marc Almond, y le he dedicado una canción a Eli,me ha chiflado lo que has escrito y he sonreído al acordarme de algunos momentos en los que estuve y no te voy a mentir, también he llorado.La extraño muchísimo pero siempre viviré con la alegría de haberla conocido.
    Besazos y gracias por estas palabras tan bonitas .Momi

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  4. joe

    jooo…..;-( molt bonik.
    everything is connected in life, the point is to know it and to understand it.

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  5. Anna

    Te acabo de descubrir y me ha impresionado este post. Que historia tan triste y que bonita la has contado. No dejes para mañana lo que puedas vivir hoy. Un abrazo!

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    1. misshedwig

      Muchísimas gracias, Anna 🙂

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  6. Laura

    Te sigo desde hace tiempo en Instagram, hoy es un domingo con tiempo, y el destino ha hecho que me adentrará en tu web. Con lágrimas en los ojos y un hilo en la garganta, no puedo más que felicitarte por tus palabras pero sobretodo por tener el alma tan grande, de darte cuenta y aprender de la mujer tan grande que dejó huella en ti y vuela contigo. Namaste!

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    1. misshedwig

      Namaste, Laura! Qué bueno que la energía llegue. Muchísimas gracias por leerlo y por tus palabras. Un abrazo enorme 🙂

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